No hay receta para ser Padre

Imagen tomada de: www.abc.es
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Hay varias cosas que he aprendido a lo largo de mi camino como madre en esta vida, que creo que es el más importante que he recorrido, y que hoy quiero compartir contigo porque posiblemente te resulten útiles.

Es verdad que no hay un manual de cómo ser padres, ni tampoco cursos (aunque ahora sí que hay algunos libros), por lo tanto, es algo en lo que siempre cometemos errores.

Pero seguramente tú tienes grandes fortalezas: como el deseo de ser cada vez mejor o quizás la persistencia. Por eso te propongo como reto, conviértete en el mejor padre o madre que puedas llegar a ser en esta vida. Y sé que ese es tu deseo. Por eso te voy a dar estos “Tips” con toda la humildad, porque no son recetas, y lo que funcionó para mí no tiene necesariamente que funcionar para ti, pero de todo corazón espero que así sea.

Lo primero que pensé cuando tuve en mis brazos a mi hijo (luego de pasar por un final de embarazo muy traumático y ya cuando pude pensar claramente) es que él era mi más grande REGALO. Así que siempre se lo decía. Pero ese no es el punto. Siempre supe que él era MI MAESTRO, y no yo la suya. Que él tenía más que enseñarme a mí que yo a él. Que mi papel era guiarlo pero NUNCA DECIRLE qué hacer, porque no le dices a un maestro qué hacer, dejas que te muestre el camino.

Los padres cometemos el error de creer que nuestro rol es enseñarle a nuestros hijos lo correcto y lo incorrecto. Pero ¿quién dice que es correcto o incorrecto? ¿Nuestros padres? Ellos son tan humanos y se equivocan tanto como nosotros. Por el contrario, EL SER DIVINO que está en el niño y no ha sido contaminado aún, sabe CON CERTEZA, mejor que tú y yo, que es lo mejor.

Y allí viene el siguiente secreto, el objetivo no es convertirlos en buenos niños, ni más preparados, ni más capaces, sino MAS FELICES. Entonces qué es lo que da felicidad a tus hijos? Pregúntate eso cada día y hazlo tu objetivo. Aunque vaya a veces en contra de lo que tu consideras que es lo mejor para su crianza, que seguramente será loque te inculcaron cuando niño(a). Así que te doy otro Tip. Cuestiona TODO lo que te enseñaron cuando eras pequeño. Si sigues pensando que todo lo que te dijeron tus padres está bien será difícil que lo hagas diferente.

Y tú dirás, que sean felices es que hagan lo que quieran!  Nooooo, el truco es que en cada momento que te enfrentes a una decisión difícil en la que debas orientar a tus hijos usa tu intuición, invoca a tu Ser Interior, Dios, tu Yo Superior o como lo conozcas. Tienes que creer firmemente que NO SABES QUE ES LO MEJOR PARA TU HIJO(A), porque lo que tú crees que es lo mejor viene de tu educación, de tus condicionamientos. Y si en verdad hiciste lo que te dije anteriormente, cuestionarlos, ya sabrás que muy posiblemente están lejos de ser lo mejor para tus hijos, como no necesariamente lo fueron para ti en su momento (si lo hubiesen sido serías un ser completamente libre y feliz. ¿Lo eres? Si tu respuesta es sí, Felicidades!! Pero si no, la pregunta sería: ¿Es eso lo que quieres para tus hijos o algo mejor?).

Pues bien, partiendo de allí, respira profundo, pon tu mente en blanco y permite que se te muestre el camino que debes tomar. ¿Cómo sabes si la decisión es la correcta? Porque sentirás paz. Aunque la decisión sea fuerte para ellos tú sentirás paz.

Una crítica que algunas personas me han hecho es que no soy lo suficientemente fuerte porque cambio de opinión con facilidad ante una petición de mi hijo. A veces digo no y luego sí. Pero es muy sencillo de explicar por qué lo hago. Estoy programada para decir NO, porque fue lo que aprendí cuando niña. Cuando mi hijo me pide algo,  mi primera reacción es decir NO. Cuándo él me dice pero ¿por qué no? Esa es mi alerta. Ojoooo, ¡¡Cuidado!! me digo a mí misma. Salió mi programa de decir NO. Así que me pongo en alerta (o silencio) y me pregunto: Si es cierto… ¿por qué no? y si no encuentro una buena razón, cambio de opinión. No estoy siendo suave ni con poco carácter, sólo estoy siendo reflexiva y corrigiendo sobre la marcha mis propios condicionamientos. Es un buen ejercicio de vida.

Pero si al final de esta reflexión debes decir que no, la comunicación es fundamental. Ellos siempre te dirán ¿y por qué no?  Y este es tu verdadero papel como padre o madre. Educarlos y explicarles por qué no. Nunca decirles: NO, PORQUE NO, PORQUE YO LO DIGO! Ojo, esto fue lo que nos hicieron a nosotros y no queremos cometer los mismos errores. ¿Cierto? Ellos están en la capacidad de entender el por qué, si se los explicamos con honestidad, de buena manera y con amor. Es fundamental que entiendan que aunque no pueden hacer lo que ellos quieren, lo estás haciendo por su bien o en ocasiones por el tuyo -estás cansado(a) por ejemplo –, en cuyo caso debes hacer que se pongan en tu lugar. Siempre dejando claro que en última instancia tu eres quien manda. Los niños siempre van a intentar medir hasta donde pueden llegar. Mover los límites, tomar el control y tienen que saber quién manda.

Esto puede parecer una contradicción con todo lo anterior pero no lo es. Es entender que lo poco que puedas enseñarle–porque aún es muy joven para entender muchas cosas— se lo vas a enseñar, pero consciente de que en ese intercambio tú eres el que más aprendes y no al revés. Así que comunicación, comunicación, comunicación. Ser su amigo pero con límites.

Otro punto pero quizás el más importante. Darle amor incondicional. Que sienta que pase lo que pase: aunque se equivoque, le vaya mal en el colegio, lo regañes o lo castigues; lo amas más que a  nada en el mundo. Decírselo siempre, sobre todo cuando le impones un castigo, durante la reflexión. Porque un castigo siempre debe ir precedido por una amorosa conversación y reflexión, donde  debemos estar abiertos a admitir que también nosotros nos equivocamos. Y donde debemos estar preparados para pedir perdón si fuese necesario. Porque si queremos escuchar una disculpa de nuestros hijos debemos primero dar el ejemplo.

Y el último punto. Es muy importante que cuando llegue el momento de que lo pueda entender, cuando hayas creado en él o ella la bases necesaria para andar sólo(a) en la vida (que es más pronto de lo que crees), tengas la humildad de decirle a tu hijo(a) que, posiblemente, en mucho de lo que le has enseñado te has podido equivocar. Y eso es sólo darle la oportunidad de que el o ella también cuestione su crianza y luego pueda hacerlo mejor con sus hijos (evolucionar), porque esa es la verdadera razón de esta existencia, evolucionar.

Bueno, como te dije sólo unas pequeñas reflexiones que espero que te puedan servir de algo.

Te deseo lo mejor en el camino más hermoso de recorrer que es el de ser padres.

Un abrazo

 

Escrito por:

Irulu Carolina Labarca

Experto-e

 

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