APRENDAMOS SOBRE SENSIBILIDAD EMOCIONAL INFANTIL

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El embarazo es una de las etapas más interesantes y especiales de la naturaleza humana, como la fusión permite que un nuevo ser salga a la luz. Información de los últimos años establece lo sensible del proceso en todos los niveles. En el vientre materno el bebe percibe la información del entorno, las frecuencias vibratorias y emocionales provenientes de los patrones de pensamiento de las personas que convivan con la madre. A nivel celular el bebe se alimenta de todo lo que posea a madre, sus ideas, pensamientos, creencias, sentimientos y emociones son elementos que pasan a formar parte de la estructura biológica del niño.

El bebe durante el embarazo responde a los estímulos del medio ambiente por ser sensible a los mismos.

Posteriormente ya en la etapa de la infancia, los niños suelen ser intuitivos, empáticos y sensibles a las situaciones y personas del medio ambiente. La intuición y ciertas habilidades del cerebro, suelen disminuir con el crecimiento por procesos estructurales educativos y sociales.

La intuición y la empatía de los niños les permite sin saberlo, hacer lecturas emocionales del medio ambiente y el entorno. Perciben la vibración del adulto sintiéndose no a gusto con ellos. En muchos casos obedecen a las figuras de autoridad por tener una sana conexión emocional con las mismas, en otros por imposición y es allí donde más adelante suelen aparecer situaciones de conflicto con figuras de autoridad en su etapa de adolescente y adultez temprana.

Por consiguiente, los niños si tienen la capacidad y habilidad de leer y percibir estados emocionales de los adultos, lo que hace de la infancia una etapa determinante en la vida del ser humano.

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La conducta del adulto es otro elemento a destacar en los procesos de formación de la infancia. Tomando en cuenta que el ser humano aprende en gran porcentaje lo que observa y en menor rango lo que escucha.

Muchas investigaciones establecen que aprendemos 80% aproximadamente de lenguaje corporal y el resto en forma verbal, sin embargo tomaremos como referencia a Albert Mehrabian, el cual expresa en sus investigaciones que  en una conversación cara a cara el 35% es componente verbal y el 65% es no verbal.

Lo anterior fortalece la teoría de que nuestra conducta es determinante en el pensar, hacer y sentir de los niños. Estos aprenden lo que observan de nosotros, lo que dicen nuestras actitudes y conductas y en menor medida de nuestros discursos, charlas y conversaciones.

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Si nuestro sistema de creencias expresa conductas toxicas, adictivas, autodestructivas, desleales y enfermizas, normalmente esa será la conducta aprendida por el niño y esos serán nuestros mensajes de vida para él. Presentando entonces como resultado un niño con discapacidad para las habilidades sociales y fallas en sus relaciones interpersonales con una muy deficiente relación intrapersonal, sus problemas de autoestima serán notorios y la vida será un jardín de muros y barreras para él. Sin embargo, el resultado puede ser otro cuando el mensaje de nuestras conductas suele ser desde la inteligencia emocional. El niño aprenderá a ser una persona productiva, social y personalmente hábil, recordando que las habilidades sociales son aprendidas, y que se aprende en gran medida lo que se observa.

 

Escrito por:

Álvaro Abreu

Expertoe

 

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